Ayer fui a escuchar el concierto de la cantante Rocío Faks en el bar musical barcelonés Mandacarú. Aproveché para comprar su último disco “De los días, los más lindos” dedicado al folklore argentino, un género riquísimo y renovado por las actuales generaciones, también en Barcelona. La cantante tuvo la amabilidad de pedirme la opinión cuando lo hubiese escuchado y yo me comprometí, tal vez de forma insensata, a dársela. Algunos oficialistas deben pensar que el folklore se ha de interpretar con instrumentos tradicionales y una voz terrosa. Rocío Faks, en cambio, lo acerca al jazz. No tendría mayor importancia si no fuese por la calidad del resultado. Cualquier música puede acercarse a cualquier otra y el mérito no radica en el intento, sino en la capacidad de maravillar inesperadamente. La excepcional vigencia del folklore argentino no deriva tan solo del elevado valor de sus clásicos, sino también y sobre todo de la aportación de las nuevas generaciones. Una prueba rutilante es este último disco de Rocío Faks, argentina instalada en Barcelona desde
