2 abr. 2012

Cataluña será trilingüe o no será nada de nada

La consejera de Enseñanza de la Generalitat acaba de anunciar que el 23’7 % de los alumnos que acaban la secundaria en Cataluña no alcanzan las competencias mínimas previstas en inglés y que ese porcentaje asciende hasta 46’3 % en escuelas de entorno socioeconómico bajo. Se trata de un fracaso escolar consolidado, de severas consecuencias para el enorme atraso de Cataluña en la cuestión del trilingüismo más básico yelemental, es decir el dominio del inglés. Todas las
estadísticas son claras, pese a la amplia conciencia sobre la necesidad de ese idioma en el mundo de hoy y de mañana. De los países de la Unión Europea, España es el cuarto por la cola en conocimiento del inglés, tan solo por delante de la República Checa, Hungría y Bulgaria. La cosmopolita y abierta Cataluña no mejora la estadística española. El 70 % de los barceloneses declaran piadosamente no dominar el inglés, aunque la realidad tal vez sea peor aun. 
El fracaso escolar en esa asignatura, que muchos estudian desde el parvulario sin lograr hablarlo cómodamente al acabar el bachillerato o incluso la universidad, es un de los más estrepitosos del continente. Los esfuerzos extraescolares de algunas familias para pagar cursos o estancias en el extranjero a sus hijos tan solo revela una bancarrota del sistema de enseñanza reglado. 
Cataluña debería tener una eficiente consejería de Educación y Trilingüismo. No solo fomentar el uso social del catalán --que bastante falta hace-- y el conocimiento integral del castellano, sino el dominio del inglés en proporciones algo más europeas, lo cual hace la misma falta. 
Reforzar el bilingüismo natural debe servir también para facilitar el aprendizaje del tercer idioma indispensable, en un grado mucho más eficaz. Sin el inglés o con el inglés del taxista el país no irá a ninguna parte. Si logramos ganar más o menos la batalla del bilingüismo catalán-castellano y seguimos perdiendo la del inglés en un grado tan exagerado, el provincianismo quedará servido por otra vía más poderosa aun que el centralismo español. 
Como decía el castizo rótulo fotografiado por Xavier Miserachs el año 1957 en el bar Patxei de Tamariu, “English spoken tan poken que no ens aclarirem”.

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