19 abr. 2012

Las milongas de Jorge Luis Borges y las sinalefas

La vieja milonga ya había sido recuperada por poetas de la nueva época y cantadas por Carlos Gardel, del mismo modo que Borges ya había prestado atención al género de la milonga en su libro Evaristo Carriego. Con el paso de los años, Borges escribió cerca de veinte conocidas milongas. En general respetó la popular cuarteta de octosílabos, con rima en el segundo y cuarto verso, en una especie de salmodia recitativa propia de la tradición de los relatos populares orales, combinando el destello de
las imágenes literarias con la sobriedad de la lengua. No recurrió nunca al lunfardo, pese a una ardua búsqueda en materia de léxico popular urbano. La composición que Astor Piazzolla realizó de algunas milongas de Borges (”Milonga de Jacinto Chiclana”, “Milonga de don Nicanor Paredes”, “El Títere”) no gustó demasiado al escritor, quien declaró a la revista “Información Literaria” en marzo de 1966: “No quiero saber nada con ese señor, no siente lo criollo; Rivero sí [Edmundo Rivero, el cantante que las grabó], pero él no. Y, ¿sabe?, tuve que explicarle los octosílabos. No entendía lo de sinalefa”...
Por cierto, la sinalefa es una norma fonética por la que dos palabras forman diptongo, se pronuncian como una única sílaba y modifican la métrica del poema por el hecho de contar dos vocales como una sola. Las milongas escritas por Borges y musicadas por Piazzolla siguen siendo piezas de muy alto voltaje, al margen de sinalefas.

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