29 may. 2012

Un párrafo de Marcel Proust, por deporte

A veces me entretengo en volver a traducir un párrafo de Marcel Proust porque no me acaba de gustar ninguna de las versiones editadas. Lo releo, lo declamo en versión bilingüe durante algunas sobremesas de concurrencia propicia para comprobar cómo suena el luminoso ejemplo de la musicalidad de las largas frases proustianas, cargadas de subordinadas tan solo aparentemente retorcidas, las cuales responden en realidad a un orden exacto, aunque exijan un esfuerzo de recorrido solo gratificado al final, como en este caso del capítulo “Combray” del volumen Por el camino de Swan de la obra En busca del tiempo perdido: “De modo que me quedaba
a menudo hasta la madrugada pensando en los tiempos de Combray, mis tristes noches sin sueño y la imagen de muchos días que últimamente me retornaba por el sabor –-en Combray lo habrían denominado el “perfume”— de una taza de te y la asociación de los recuerdos con aquello que muchos años después de haber abandonado esa ciudad sabía ahora sobre un amor que Swan tuvo antes de mi nacimiento, con una precisión de detalles más fácil de lograr a veces a propósito de la vida de personas muertas tiempo atrás que de nuestros mejores amigos y que parece imposible, como lo parecía hablar de una ciudad a otra, mientras ignoramos por qué senda se ha evaporado tal imposibilidad”.

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