17 may. 2013

La iglesia católica solo cuenta a sus mártires


La Conferencia Episcopal Española acaba de anunciar que el domingo 13 de octubre próximo celebrará en el recinto de la antigua Universidad Laboral de Tarragona una beatificación masiva de 500 mártires de la Guerra Civil española, a la que prevé que asistan 50.000 personas. En el lenguaje oficial de la iglesia católica, la denominación de mártires de la Guerra Civil se refiere a los sacerdotes y religiosos, no al conjunto de las víctimas. Es una actitud controvertida, por decirlo con
suavidad, como se ha puesto de manifiesto desde las primeras beatificaciones de este tipo en 1987. El carácter masivo de la ceremonia, convocada al aire libre aprovechando las fechas festivas del puente del Pilar, amplifica la provocativa controversia y el desacuerdo de las sensibilidades laicas que sufrieron igual o más aun los efectos de la Guerra Civil.
Los organizadores lo saben perfectamente y el arzobispo de Tarragona, Jaime Pujol, vinculado al Opus Dei, se ha apresurado a realizar unas declaraciones que deben leerse a la inversa: “La beatificación de nuestros mártires no desea herir ninguna susceptibilidad, no quiere abrir ninguna herida. La Iglesia sabe que son muchas las víctimas de una guerra, y toda víctima, por el solo hecho de ser inocente, es digna de una memoria honrosa”. La Asociación de Expresos Sociales denunció en enero de 2012 al arzobispo Pujol ante la Fiscalía de Barcelona por incitar al odio y la discriminación a raíz de unas manifestaciones al programa “Els Matins de TV 3” sobre los homosexuales, de las que se disculpó posteriormente. 
La iglesia católica calcula que en la Guerra Civil murieron 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 263 monjas, sin contar los 20.000 templos dañados. Ningún cálculo comparable en precisión ha podido ser establecido para los demás mortales que dejaron la piel en una proporción mucho más elevada.

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