21 may. 2015

Los nuevos conocimientos sobre Víctor Hugo avanzan más que los de Josep Pla

La pasada semana el diario Le Monde anunció la edición durante el año en curso del tercer volumen de la correspondencia de Víctor Hugo, que los especialistas Jean y Sheila Gaudon recopilan desde cincuenta años atrás. Han podido hacerlo gracias a los fondos económicos de la universidad americana de Yale. Hasta hoy solo se han publicado antologías muy parciales de las cartas de Víctor Hugo, que ocuparán cinco volúmenes en la edición de los Gaudon. El mismo artículo de Le Monde informó que sobre el curso del tercer volumen de la monumental biografía que Jean-Marc Hovasse está escribiendo sobre el autor de Los miserables (los dos primeros tomos suman 1.300 páginas cada uno). Se trata de un trabajo titánico de investigación, a pesar de la existencia de otras recientes biografías sobre el personaje, publicadas por Alain Decaux en 1984 y Hubert Juin en 1986, por citar tan solo las últimas. Los actuales estudios y nuevos
conocimientos sobre la figura de Víctor Hugo mantienen paralelos significativos con los dedicados a Josep Pla, a nuestra escala doméstica.
No solo porque el escritor de Palafrugell llamó a su primer libro Cosas vistas, con un título tomado tranquilamente de Choses vues de Víctor Hugo. No solo por eso, sino por el carácter de obra oceánica de ambos en términos cuantitativos y también de amplio impacto entre el público en los países respectivos. A ambos se les podría aplicar lo que Pla anotó en El passat imperfecte a propósito de Léon Daudet: “No puede olvidarse que con una pluma en la mano, Daudet era un poseído, un juguete dominado por fuerzas desconocidas”. 
La publicación de la correspondencia y la elaboración de nuevas biografías se considera en la actualidad una herramienta esencial para lograr perfilar la imagen de autores como ellos. Cada biógrafo y cada estudioso trabaja desde una perspectiva y una época distintas. Josep Pla pidió al editor Josep Vergés que sus últimas obras completas, editadas a partir de 1966, se pareciesen lo más posible a los volúmenes de La Pléiade. El parecido se detuvo en el aspecto formal, sin la calidad de la revisión crítica que caracteriza a la colección francesa. 
La colección que Pla ponía como modelo a seguir no tiene en su catálogo a ningún autor con más de doce volúmenes. Tan solo Voltaire llega a catorce, si se suman los de correspondencia (23.000 páginas en total), seguido por Balzac con doce volúmenes y 21.000 páginas, y por Víctor Hugo con nueve volúmenes y 14.000 páginas (sin la correspondencia). La irregular obra completa de Josep Pla en Destino tiene ¡47 volúmenes y 30.000 páginas! 
En el ensayo de Mario Vargas Llosa La tentación de lo imposible, que en 2004 dedicó a la novela Los miserables, dijo a propósito del ritmo de trabajo del autor francés: “La fecundidad del poeta y dramaturgo emblemático del romanticismo en Francia produce vértigo a quien se asoma a ese universo sin fondo. Su precocidad fue tan notable como su capacidad de trabajo y la terrible facilidad con que salían de su pluma las rimas, les imágenes, las antítesis, los hallazgos geniales y les cursilerías más sonoras”. 
La biografía de Josep Pla sigue siendo hoy una obra abierta, con aspectos pendientes de aclarar e interpretar. "Mucha de su mejor prosa de posguerra constituyó una aportación igual o más determinante todavía que toda la arriesgada labor desarrollada por el resistencialismo cultural", declaraba recientemente sobre Josep Pla el estudioso Jordi Amat, a raíz de la aparición del libro El llarg procés. Cultura i política a la Catalunya contemporània (1937-2014).
La edición de las cartas de Pla, que el escritor conservaba escrupulosamente, aun se encuentra por iniciar actualmente, pese a la importancia que demostraron tener al publicarse el epistolario mantenido con su hermano, Cartas a Pere, recopilado en 1996 por el profesor Xavier Pla. Otro copioso fajo de 200 cartas intercambiadas entre Josep Pla y Alexandre Plana entre 1922 y 1938 permanece inédito, pese a encontrarse recopilado desde hace treinta años y pese a la importancia decisiva de Plana en el cambio de estilo literario del joven Pla, que le caracterizaría poderosamente en adelante. 
En Francia avanzan lentamente con Víctor Hugo, pero avanzan.

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