29 mar. 2016

¿Qué van a hacer un centenar de tanques en Sant Climent Sescebes?


La postura contraria de la alcaldesa Ada Colau a la presencia de un stand del ejército como opción de estudios y carrera en el último Saló de l’Ensenyament abrió de nuevo la caja de los truenos dialécticos sobre el papel de las fuerzas armadas en el mundo de hoy. Para unos, el actual ejército profesional se ha convertido en una modélica fuerza de paz. Para otros, el papel definitorio y vivido del ejército no es tan fácil de cambiar y sale carísimo. El consistorio barcelonés votó este último 23 de marzo, con la oposición de PP y Ciudadanos, contra las maniobras militares en curso en el parque de Collserola. El debate fue corto, pero
simultáneamente el ejército anunció la decisión de trasladar por primera vegada de forma permanente un centenar de carros blindados i 1.500 militares asociados de la base de Zaragoza a la de Sant Climent Sescebes (Alt Empordà) a partir de setiembre próximo.
El ejército español nuca contó con tanques basados en Catalunya. Ahora instalará en la base de Sant Climent Sescebes un centenar de vehículos blindados de las tropas mecanizadas, los carros de combate del modelo Pizarro, de fabricación hispano-austríaca. 
En 2004 el ejército español encargó la fabricación de una segunda tanda de 212 tanques Pizarro, por un importe de 707,5 millones de euros, destinados a sumarse a las 123 unidades del mismo modelo que ya poseía. El número de nuevas unidades se recortó posteriormente a 106, sin embargo la actualización del coste del encargó aumento hasta los 786,9 millones de euros. 
El presupuesto global declarado por el ministerio de Defensa español el pasado año era de 5.767 millones de euros, con un incremento del 0,38% respecto al año anterior. Pero según el blog “Adiós a las armas” del Centro Delàs de Estudios por la Paz, que publicó Eldiario.es el 23 de noviembre pasado, muchas partidas se encuentran diseminadas entre otros ministerios a fin de encubrir el gasto militar anual tres veces superior, hasta los 17.465 millones de euros. 
La palabra sustantiva “militar” ha adquirido un sentido suplementario en el mundo de hoy. Ya no se refiere tan solo a la milicia de guerra, al brazo armado que fue uno de los principales pilares sociales de los antiguos regímenes. Ahora el verbo “militar” también significa luchar civilmente por ideas que reflejen y mejoren la situación social que vivimos. 
En este contexto debatible y afortunadamente debatido, ¿qué van a hacer cien tanques blindados por primera vez de forma permanente en Catalunya? La base militar de Sant Climent Sescebes ya ocupa 15 km2, el 62 % del termino municipal. Este Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) nro. 9 conoció una rotación de 3.000 jóvenes quintos del servicio militar obligatorio por períodos de tres meses, hasta que la “mili” dejó de existir. 
Las instalaciones sobreras del ejército en Sant Climent Sescebes pasaron a ser ocupadas por un centenar de soldados profesionales, que siguen haciendo ejercicios de entrenamiento con fuego de artillería. A veces no afinan la puntería y la metralla cae fuera del recinto, cerca de casas habitadas y caminos transitados por caminantes y ciclistas, tal como volvió a ocurrir el último mes de noviembre. 
El coronel de la base pidió disculpas y se comprometió a reducir el radio de alcance de los proyectiles. Algunos vecinos impulsan la campaña “Alto el foc a l’Albera” y piden el cierre de la base militar. El ejército ha decidido lo contrario, darle una segunda vida.

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