15 oct. 2016

Seducción a la francesa del viejo profesor y la popular presentadora

Es posible que el nombre de Anne Sinclair diga poco a los lectores de aquí, sin embargo en el país vecino es una especie de Isabel Presyler con profesión y cultura, además de belleza y elegancia. Millonaria por herencia, fue durante largos años la presentadora estrella de los programas informativos de la televisión del país vecino y ahora dirige la versión francesa del Huffington Post, el programa musical Fauteuils d’Orchestre en el canal público de televisión France 3 y otro de entrevistas culturales en la emisora de radio Europe I. Era la mujer del ministro socialista Dominique Strauss-Khan cuando ocupaba el cargo de director del Fondo Monetario
Internacional y fue detenido en Nueva York, acusado de agresión sexual contra una camarera del hotel donde se alojaba. Anne Sinclair defendió la presunción de inocencia de su marido y poco después se divorció.
Ha rehecho su vida, según la expresión usual, con el historiador parisino Pierre Nora, de 84 años, otra celebridad que aquí debe sonar poco. El profesor saltó de los círculos académicos a la notoriedad pública como coordinador en la editorial Gallimard de la magna obra Los lugares de memoria, que repasa toda la historia de Francia a través de los puntos geográficos más emblemáticos. La obra se convirtió en otro monumento nacional. 
Las revistas francesas inclinadas al chismorreo se deleitan con esta relación sentimental, sobre todo para demostrar que el chismorreo puede tener a veces en Francia una cierta pátina cultural. Señalan que Pierre Nora fue profesor de Anne Sinclair cuando esta era estudiante, que les separa una diferencia de 17 años y que la conocida periodista ha optado en amor por la calma y serenidad de la madurez.
Ella declara: “Pierre tiene un universo intelectual muy amplio, infinitamente superior al mío. Compartimos el interés por los libros, el arte, la música, las ideas, el cine, los buenos bistrots y por estar al día. Es lo que se denomina entenderse bien con alguien, ¿no es cierto?”. 
Pierre Nora habla menos. Él se limita a la historia.

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