11 dic. 2017

La guerra de los arrozales de Pals y Torroella llega a la gran pantalla

El pasado sábado tomé cerca de Pals esta foto de los arrozales, con el macizo del Montgrí como telón de fondo. El mismo día se presentó en el cine Montgrí de Torroella el documental de Jordi Bellapart “La guerra de l‘arròs”. Aun no he podido verlo, aunque evoca un episodio determinante de la historia moderna de la comarca, un choque antifeudal y modernizador anterior al turismo. El financiero barcelonés Roberto Robert y Surís, ennoblecido con el título de marqués de Robert y presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, protagonizó en sus posesiones de Torroella de Montgrí –así como en Barcelona y Madrid-- una resistencia feroz contra el cambio de estructuras agrarias que significó la reintroducción del cultivo del arroz en las marismas
de la desembocadura del Ter, situadas en los municipios de Pals y Torroella de Montgrí.
La recuperación era una iniciativa de lucha contra la insalubridad y la pobreza endémica por parte de las nuevas clases sociales que empezaban a disponer de los excedentes económicos necesarios para plantar cara al viejo dominio de la propiedad de la tierra. La osadía la encabezó de modo casi freudiano Pere Coll Rigau, hijo de los aparceros de una de las fincas del marqués, una vez regresado de Cuba con los beneficios de varios negocios industriales. Era una lucha inédita del hijo enriquiecido del siervo contra el amo. 
Empezó a comprar en 1894 a pequeños propietarios algunas tierras del dominio del marqués para reimplantar en ellas el cultivo del arroz, en contra de la postura inmovilista defendida por el influyente latifundista. De acuerdo con los representantes locales de los partidos dinásticos reaccionarios --el Partido Conservador y la Unión Monárquica Nacional--, el marqués movió todos sus hilos para impedir el cambio. 
Pere Coll Rigau obtuvo la aprobació de la reimplantación del arroz en aquella zona el año 1900 por Real Orden. El marqués de Robert logró rebocarla también por Real Orden en 1907 como recompensa del gobierno central “por mantener el distrito de Torroella inconmoviblemente adicto a la política del partido conservador de Maura, sobre todo en los moments, inmediatamente anteriores, del plebiscito de Solidaritat”, escribe Josep Pla en Homenots. Segona sèrie
El escritor era hijo del primer presidente de la Comunidad de Regantes de la Acequia del Molino de Pals, Antoni Pla Vilar, técnico agrimensor de estudios y oficio. En El cuaderno gris, Pla anota: “Mi padre era un hombre deseoso de que la política impulsara a los hombres, que pusiera en marcha las fuentes de riqueza –sobre todo la riqueza agrícola-- y acabara con el abandono, la ignorancia, la pequeñez y el contrapeso de dejadez de la vida […] Un simple capricho del marqués de Robert, apoyado por sus ignorantes y energuménicos amigos de Torroella de Montgrí, fue suficiente para tener que entablar una lucha idiota, incomprensible e inútil que convirtió una iniciativa excelente, positivamente favorable a los intereses generales, en un desastre completo”. 
El ”desastre completo” se refiere al dinero que perdió su padre en el empeño, no al triunfo final de los partidarios de la renovación. El arroz se sigue cultivando desde entonces en la zona.

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