14 mar. 2020

La frase de arranque de El cuaderno gris: “Como hay tanta gripe”...

“1918, 8 de marzo. Como hay tanta gripe, han tenido que clausurar la Universidad”. Los últimos días se ha repetido en las redes sociales esta primera frase de arranque con que Josep Pla abrió el dietario El cuaderno gris hasta extremos enojosos, pero al mismo tiempo revela la extraordinaria difusión que mantiene su obra. Ahora ya sabemos que aquella primera anotación de El cuaderno gris no es cierta, que la clausura de la Universidad de Barcelona por la gripe se produjo siete meses más tarde, que todo aquel dietario proviene de una manipulación literaria de lo que presenta como real y que quiso encajar la fecha de inicio con su vigésimo primer aniversario por conveniencia del hilo argumental. El texto no deriva, como pretendió Pla, de un cuaderno de juventud, sino de una inconfesada reelaboración muy posterior, con numerosos añadidos de libros y artículos suyos precedentes. El profesor Antoni Comas percibió en seguida que se trataba “de un dietario que suponemos reelaborado”. Tuvieron que pasar casi
veinte años antes que Joaquim Molas (sucesor de Comas en la cátedra de Literatura Catalana en la UB) lo estudiase y reiterase que se trataba de un falso dietario de juventud elaborado forzosamente con posterioridad.
Tuvieron que pasar diez años más antes que se publicara en 1997 a cargo de Xavier Pla el auténtico “cuaderno gris”, la libreta de anotaciones de juventud. Las páginas manuscritas del joven Pla aparecían encaradas con la transcripción mecanográfica realizada para facilitar la lectura.
La cuestión de fondo que planteó aquella edición facsímil no era la supresión que aplicó Pla por censura o autocensura de las alusiones al sexo o el alcohol, sino la comprobación que el dietario de juventud tenía una calidad literaria sin duda balbuceante, pero más auténtica y atractiva que su disolución dentro de otros textos que insertó con motivo de la redacción que decidió darle en 1966. En definitiva, El cuaderno gris mejor era el inédito, aquel que Pla quiso “enriquecer” posteriormente con la enésima de sus operaciones de “corta y pega”.
La frase de arranque se ha hecho célebre, sin necesidad de ser verdad. La primera frase de algunos libros se convierte a veces en un detonante, igual que las primeras notas de algunas sinfonías evocan con claridad inmediata lo que vendrá a continuación. Es el caso de "Llámenme Ismael” (Moby Dick), “Durante largo tiempo me acosté pronto” (En busca del tiempo perdido), “Todas las familias felices se parecen, cada familia infeliz lo es a su modo” (Anna Karenina) o “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo” (Cien años de soledad).
Hay otra: “1918, 8 de marzo. Como hay tanta gripe, han tenido que clausurar la Universidad”. De aquel modo Josep Pla emprendió el reto balzaciano de componer en prosa periodística y dietarista, en lugar de hacerlo a través de la novela, la Comedia humana de su país y su siglo con una perspectiva cotidiana, un léxico despojado, una coloración gris, un tono deliberadamente menor, un punto de vista inclinado al cinismo y la mordacidad, capaz de destilar uno de los edificios más importantes de la literatura catalana y castellana del momento.
“1918, 8 de marzo. Como hay tanta gripe, han tenido que clausurar la Universidad”. Me apunto a la reiteración de estos días.

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