18 jun. 2018

Mesopotamia: el secreto placer de los saberes inútiles

Mantengo una vieja inclinación a favor de los saberes inútiles y las aficiones minoritarias, seguramente por eso me acaba de apasionar la lectura de un libro sobre la historia de la antigua Mesopotamia. Todos nos hacemos una idea de lo que las civilizaciones egipcia, griega y romana representaron. Los pueblos de la antigua Mesopotamia son los grandes olvidados, pese a que sin sus anteriores progresos ni la civilización egipcia ni la griega ni la romana habrían llegado donde llegaron. El primer inconveniente de la antigua Mesopotamia en la cultura general de hoy es la dificultad de situarla. El segundo, las etapas tan enfrentadas y cambiantes de aquella civilización. Mesopotamia significa en griego país entre ríos. Del
Asia Menor a Arabia, la región protagonizada por los ríos Tigris y Éufrates albergó durante los cinco milenios anteriores a nuestra era una brillante civilización de varios pueblos sucesivos: los sumerios, los acadios, los babilónicos, los asirios...
El llamado Creciente Fértil, el arco mediterráneo de esa región del Oriente o Levante mediterráneo, jugó un papel de apertura de la cultura mesopotámica hacia otras tierras a través de las activas ciudades fenicias dedicadas al comercio: Ugarit, Tiro, Sidón, Biblos... Las culturas de China y la India de la misma época pervivieron, la mesopotámica se vio borrada, a pesar de su enorme legado. 
Los sumerios de la ciudad de Uruk impulsaron dos descubrimientos decisivos: la rueda y la escritura al final del cuarto milenio, en los últimos siglos antes del 3000 aC. Se considera a Uruk (hoy Warka, en Irak) la primera gran ciudad de la historia. El año 2900 aC tenía unos 50.000 habitantes y una extensión inaudita, más amplia que la Atenas de Pericles o la Roma republicana tres milenios más adelante.
Fue gobernada alrededor del 2700 aC por el rey Guilgameix. El texto en escritura cuneiforme del Poema del rey Guilgameix es uno de los más antiguos que se han encontrado en toda la historia del mundo. Su adaptación teatral abrirá el próximo 2 de julio el Festival Grec barcelonés en el anfiteatro de Montjuïc. 
Los arqueólogos detectan una cierta continuidad cultural entre los imperios sumerio, asirio, babilónico, persa, griego y romano. Lo consideran el molde de la civilización occidental. Los vestigios sumerios se admiran actualmente en museos europeos, por ejemplo la puerta de Ishtar en el Pergamon de Berlín (foto adjunta), construida durante el reinado de Nabucodonosor II hacia el 575 aC. Sobre el terreno solo impera el petróleo y la guerra inacabable que algo tiene que ver con él.

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