Hoy el presidente durante casi dos décadas de la Asociación Catalana de Víctimas de las Organizaciones Terroristas y superviviente del atentado de ETA en los grandes almacenes Hipercor de Barcelona, el más sanguinario del grupo con 21 víctimas el 19 de junio de 1987, se ha entrevistado cara a cara en la cárcel alavesa de Zaballa con el etarra condenado por la matanza, dentro del programa de reinserción de terroristas arrepentidos, a petición del preso. Me ha recordado inmediatamente el célebre discurso en que el presidente de la República Manuel Azaña propuso en plena guerra civil “paz, piedad, perdón” a ambos bandos enfrentados, un discurso pronunciado el 18 de julio de 1938 en el Ayuntamiento de Barcelona, donde residía por aquel
