La primera vez que fui a Florencia ya lo hice con la intención de saldar la cuenta de una atracción. No quería caer por ningún motivo en la nostalgia. Me había decepcionado que Gaziel sucumbiera a ella en su libro L'home és el tot. Florència, cura d'aires. No fue capaz de digerir la transformación vivida por la ciudad entre su primer viaje de 1915 y el que finalmente dió pie al libro en 1954. La invasión del tráfico rodado, el turismo masivo... Su libro, agónico, quedó marcado por un
