La controversia perenne sobre la devolución a Atenas de los mármoles del Partenón arrancados en 1801 por lord Elgin, exhibidos desde entonces en el Museo Británico de Londres, acaba de prender de nuevo con la incorporación a las clausulas del Brexit de la posibilidad de negociar el “retorno o restitución a sus países de origen de objetos culturales retirados ilegalmente”. La clausula no provocará ni siquiera cosquillas a la postura inglesa, sin embargo algunas reclamaciones aparentemente inútiles revisten a veces un poder simbólico en el goteo persuasivo. No todos los brindis al sol resultan vanos. La campaña por el retorno de los