Me he entretenido en leer muchas de las páginas publicadas estos días en la prensa sobre el décimo aniversario de la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers. La crisis mundial en cadena que provocó fue encarada de forma muy curiosa por los gobiernos: rescataron a los grandes grupos financieros en quiebra con dinero público y lo restaron de los servicios sociales, así como también a través de una nueva precarización del mercado laboral. De la lectura de los detalles del décimo aniversario de los hechos he sacado la conclusión de que la abundancia de información acostumbra a impedir un resumen claro. En
