Conservo por azar el carnet de usuario del año 1981 en la biblioteca parisina de Sainte-Geneviève, que se halla en la plaza del Panteón, en lo alto del Barrio Latino. El edificio histórico de fachada renacentista y arquitectura de acero y vidrio en el interior contaba ya entonces con modernas instalaciones, de modo que los libros eran servidos por una especie de tapis roulant hasta el punto de lectura elegido por el solicitante, dentro de un funcionamiento práctico y resolutivo. Una biblioteca no es un depósito de libros, sino una forma de gestionarlos y ponerlos al alcance. La cartulina de mi viejo carné está cumplimentada a mano, con la foto
