La Costa Brava posee muchos puntos privilegiados, conocidos o apartados, masivos o particulares. Sin embargo templete a flor de agua solo tiene uno. Ayer volví con amigos, para colocarme bajo su sombra con una vieja y conmovida devoción laica. El templete es una figura arquitectónica definida, no debe confundirse con una glorieta o una logia. El molde insuperado del templete lo construyó el arquitecto renacentista Bramante en San Pietro in Montorio, en la colina romana del Janículo. Desde ahí, acodado en la baranda panorámica, Stendhal escribió en el primer párrafo de su obra Vie de Henry Brulard: “Hoy por la mañana, 16 de octubre de 1832, me hallaba en San Pietro in Montorio, en el Janículo de Roma. Lucía un sol