9 jul. 2012

Proclaman a Marsella capital europea de la cultura, agárrense

Marsella-Provenza ha sido designada como Capital Europea de la Cultura 2013 y ha presentado ya un programa impresionante de centenares de actos y nuevos equipamientos. Lo que más me ha llamado la atención de entrada es precisamente el nombre de Marsella-Provenza, con un guioncito que hasta hoy no había estado nada en vigor. La segunda ciudad de Francia en población lleva mucho tiempo arrastrando un problema: no haber sido nunca la capital de su extenso territorio interior, la mitad sur del país que puede denominarse Midi, Occitania o región
Provenza-Alpes-Costa Azul, como se prefiera. Siempre le dio la espalda, en beneficio de la condición de puerto abierto al comercio exterior. Ese beneficio constituyó también su debilidad y se truncó de golpe con la traumática independencia de Argelia en 1962. Además la descolonización llevó hasta la ciudad a una nueva población castigada, ya fuesen franceses pieds-noirs expulsados o argelinos independientes en búsqueda de trabajo. La crisis de identidad –-y de empleo-- duraría mucho y fue terreno abonado para mantener los viejos clichés folklóricos sobre los marselleses, los sudistas necesariamente ingeniosos y decadentes, primitivos, filosóficos, arcaicos, taimados, provincianos y entrañables. En definitiva, atrasados por naturaleza...
El cliché, como todos los clichés, era una caricatura de trazo grueso y muy esquemático, pero no deja de ser cierto que la Cannèbiere, el bulevard más cosmopolita de Francia (“Si París tuviese una Cannebière sería una pequeña Marsella”, afirma el dicho marsellés) se convirtió en tenebrosa sombra de sí misma, con los edificios nobles en ruinas, tiendas cerradas, comercios reorientados hacia los saldos, hamburgueserías expeditivas, cines cochon furtivos y sex-shops grasientos. Para acabarlo de arreglar, el popular equipo de futbol del OM, el Olympic de Marsella, fue degradado a segunda división por irregularidades.
Las cosas están cambiando en Marsella con cierta rapidez o cierta lentitud, según cómo se mire, al menos en la medida que depende de los planes oficiales y la inyección de dinero público para intentar revitalizar el tejido social. El flamante programa de Marsella-Provenza como Capital Europea de la Cultura 2013 es una operación más en este sentido, la de revestimiento más reluciente por ser la última. Marsella siempre ha sido una ciudad mestiza y cambiante. Eso también constituye una vieja tradición, aunque todas las viejas tradiciones reciben últimamente una cantidad creciente de matices, suponiendo que no haya sido siempre así.

1 comentarios:

  1. Ah, Marsella! y que familiar resulta su ambiente, aunque en realidad je n'ai pas sejournée là. Sólo estuve de paso para embarcar hacia Cerdeña y de vuelta al puerto marsellés desde Còrcega. La Cannebière... que quieres que te diga...no tuve ocasión de 'saborearla' demasiadas horas. Mala suerte.
    'In illo tempore' su mejor ciudadania eran las familias de marinos, o así lo habia leído. Como otras ciudades... quizá ha perdido la gracia del Mar ? Seria una làstima.

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