12 feb. 2017

Elogio de la luna llena de ayer desde la casa del Pedró de Empúries

Amablemente invitado este fin de semana de luna llena en la casa de los Rubert de Ventós en el Pedró de Empúries, me ha parecido más que nunca una de aquellas villas que el arquitecto renacentista italiano Andrea Palladio diseñó en estilo grecorromano a lo largo de la afortunada comarca del Véneto, salvando todas las distancias que se quiera. El punto de observación de la luna llena es importante y cada cual tiene las propias predilecciones. Durante largos años creí que el claro de luna en la playa de Tamariu luce como en ninguna otra parte y aun pienso que no andaba desencaminado, sin embargo vista desde el Pedró de Empúries, sobre el mar rizado y las ruinas griegas y romanas, me ha maravillado igual. Para mi
siempre fue la casa de Juanín Rubert y Xita Ventós, aunque pertenezca a la generación de sus hijos, que la han puesto visiblemente al día.
El abuelo indiano Joan Rubert Comas era originario del interior de Mallorca y, tras hacer fortuna en Puerto Rico, construyó una residencia en el barrio barcelonés de la Bonanova, levantó el edificio de la Diagonal nro. 469 y compró en 1911 tierras en el Empordà, entre ellas treinta hectáreas en Empúries donde construyó en 1917 su amplia casa del Pedró y las dependencias anexas, poco antes de que lo hicieran otros propietarios barceloneses del lugar como Josep M. Delàs Gayolà en 1919 e Ignasi de Ventós Mir en 1924. 
Ignasi de Ventós Mir compró en Sant Martí d’Empúries el Chalet Bellesguard del doctor escalense Rossend Pi. Su nieta Conxita "Xita" Ventós de Rocafiguera acabó casándose con Juanín Rubert, y la hermana Pilar Ventós de Rocafiguera con el poeta y copropietario de la editorial Destino Joan Teixidor. 
Juanín Rubert López de Tejeiro pertenecía al círculo de jóvenes universitarios barceloneses de Josep M. Calsamiglia, Jordi Maragall Noble, Ramon Sugranyes de Franch, Alexandre Argullós o Eduard Nicol. Estaba llamado a ejercer responsabilidades en la Universitat Autònoma de Barcelona, de la que empezó siendo secretario del patronato. La Guerra Civil truncó aquella trayectoria. En la posguerra se instaló en la finca del Pedró para administrar las propiedades, retirado de todo papel público. 
Contribuyó a mejorar el urbanismo de Sant Martí d’Empúries con la construcción de casitas destinadas al arrendamiento, el trazado de algunas calles, la llegada del agua corriente y la instalación de alcantarillado. De 1945 a 1955 llevó a cabo una nueva tentativa de cultivo de arroz, conjuntamente con otros propietarios de la zona, como los Caramany, Granada, Aguilera y Jonquières d'Oriola, hasta que el aumento del coste de la mano de obra dejó de hacerlo rentable. 
La casa de Juanín Rubert y Xita Ventós en el Pedró de Empúries se convirtió en ágora frecuentada por los amigos que polarizaban. Uno de sus invitados, Lorenzo Gomis, escribió: "Juanín –todos le llamaban así, con diminutivo paradójico en un gigante de tantas cóleras-- hizo de su pueblo y de su casa centro de amistades y encuentros " (La Vanguardia, 16-1-1995). 
Jordi Maragall Noble, amigo de juventud y veraneante algunos años en Empúries con sus ocho hijos (entre ellos Pasqual Maragall), dejó otro retrato: “Juan Rubert vivió intensamente la belleza del Empordà y con su carácter peculiarísimo hizo callar a muchos de quienes le rodeábamos. Lo hizo enérgicamente, pero también amistosamente" (La Vanguardia, 18-1-1995) 
Acabo de comprobar con regocijo que el espíritu de la casa de Juanín Rubert y Xita Ventós ha subido aun otro escalón más actualmente, y no es solo mérito del lugar excepcional ni de la luna llena.

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