22 mar. 2017

El Cadaqués de Josep Pla, una excepción literaria intocada

El libro que Josep Pla dedicó en 1947 a Cadaqués es uno de los más característicos de su extensa obra y al mismo tiempo uno de los más anómalos. No puso someterlo a sus constantes cambios, reelaboraciones y añadidos en el momento de las reediciones, por desavenencias con la editorial que se lo encargó y que posee hasta hoy los derechos. El texto de Cadaqués es como una mariposa atrapada en una gota de ámbar, una foto fija del estilo literario de Pla tal como lo plasmó de entrada. El propietario del sello editorial barcelonés Juventud y veraneante de Cadaqués, Josep Zendrera, le encargó el libro en el momento en que el escritor trasladó en 1945 el domicilio a Cadaqués, en compañía de su pareja cadaquesense Consuelo Robles. Lo
publicó por Sant Jordi de 1947. Era el primero de nueva factura que Pla publicaba de nuevo en catalán en la posguerra.
La editorial Destino, que difundía en aquel mismo momento sus libros en castellano, no consideraba comercial hacerlo también en catalán, como él deseaba. La editorial Juventud era un sello de calidad, pero no disponía como Destino de la plataforma de promoción entre los lectores que representaba entonces el semanario del mismo nombre. 
Josep Pla quedó descontento de la escasa difusión de la tirada de 2.000 ejemplares de su Cadaqués en Juventud. La segunda edición no apareció hasta 1970, cuando Pla ya estaba publicando toda su producción en catalán en Destino.
Josep Zendrera y la editorial Juventud nunca quisieron renunciar al contrato que le ligaba esta editorial en lo referente al libro Cadaqués. Ha realizado hasta hoy cuatro ediciones en catalán (la última en 1997) y tres en castellano (en traducción de José Roch). 
Josep Pla incorporó Cadaqués al volumen 27 de su Obra Completa, editado por Destino en 1974, disimulado bajo el título Un petit món del Pirineu y engrosado por 400 páginas más sobre la Garrotxa y Andorra. A diferencia de la práctica totalidad de demás libros, este no lo retocó.
El Cadaqués de la editorial Juventud y el de la editorial Destino son el mismo texto. Con la única e intranscendente excepción de una narración añadida sobre la casada a la fuerza Anita, que desentona con el aire general del libro y no le aporta nada en peso específico. 
El grosor inaudito de la producción global editada por Pla se vio acompañado por otro hecho atípico: la reelaboración permanente de unos mismos textos, títulos, artículos y libros a lo largo de ediciones sucesivas diferentes, sin que constase el origen ni la intervención realizada, ya fuese por él mismo o bien por terceras personas, en particular su último editor, el traductor del castellano al catalán de los artículos originarios o el corrector de estilo. Excepto en el caso de Cadaqués, prácticamente intocado desde el primer día. 
La estructura del libro es plenamente representativa del habitual desbarajuste narrativo planiano, con una mezcla de largas noticias históricas al lado de páginas de impresiones personales sobre el terreno. Cuando estas se refieren a la geología cadaquesense o al paisaje (el “jardín de piedras” modelado por sus bancales de viñedo y olivares), Pla alcanza la quintaesencia de su estilo. Algunos de los mejores pasajes de toda su obra se encuentran en este libro.

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