11 dic. 2018

La deuda que mantenemos con la titánica “Comedia” de Dante

Traducir de nuevo toda la Comedia de Dante es un esfuerzo titánico que la política navideña de objetos de regalo favorece, este año en la editorial Acantilado por el profesor José María Micó (944 páginas, 49€). En 2013 se editó la última de las traducciones al catalán, de Joan F. Mira en el sello Proa (1.309 páginas, 44,95€). Las nuevas versiones honran al gran poema, pero no le restan ni un ápice de dificultad de lectura, por más que Micó haya descartado la traducción rimada. Hay otra manera de entrar en la obra de Dante: viajar regularmente a Italia o tener buenos amigos italianos aquí para comprobar con asombro cómo recitan de memoria los fragmentos más emotivos los escolares, los adultos, los actores, incluso los humoristas. Las versiones escénicas de la obra suelen ser un éxito masivo. En primerísimo lugar, el espectáculo inolvidable “Gassman legge Dante” que recorrió Italia y se editó en vídeo en 1996. El oscarizado actor y humorista Roberto Benigni también dedicó un espectáculo recitativo a "Tutto Dante" en 2006, con éxito
resonante a raíz de la presentación durante trece días seguidos en la plaza Santa Croce de Florencia, bajo la estatua del poeta. Luego fue un éxito televisivo por episodios en la RAI y editorial en doce DVD, que guardo como un tesoro en mi modesta biblioteca, junto a los tres vídeos sobre la misma idea protagonizados por Gassman en escenarios naturales.
La gira mundial de Benigni con “Tutto Dante” no recaló en Barcelona (se presentó durante tres días en el festival madrileño Veranos de la Villa en 2009), dicen que por falta de interés de los programadores de aquí, a pesar de la larga tradición dantesca barcelonesa y la reciente lectura completa de la obra cada tercer miércoles de mes en el Instituto Italiano barcelonés por sucesivos especialistas locales. Dante habla en la Divina Comèdia de "l'avara povertà di Catalogna"... 
El viaje al más allá que ofrece es uno de los mayores espectáculos literarios. Josep Pla se emocionaba hasta las lágrimas cuando Joan B. Solervicens --o más adelante Modest Prats-- le recitaban en italiano, a lo largo de alguna sobremesa, los gloriosos versos: "Sovra candido vel cinta d'uliva/ donna m'apparve, sotto verde manto/ vestita di color di fiamma viva"... 
Las iniciativas de Gassman y Benigni tuvieron Barcelona una secuela prometedora y frustrada. El lunes 29 de diciembre de 2014 el actor Lluís Soler recitó fragmentos de la Comedia de Dante en el escenario del Romea. Corrí a la sala, con la fe encendida por las interpretaciones precedentes de este actor y rapsoda de obras como Les hores de Josep Pla en Catalunya Ràdio, de Shakespeare, de El comte Arnau de Sagarra o del Canigó de Verdaguer. 
Formaba parte de un ciclo que se programaba los lunes, día de descanso de la compañía en que la sala se permitía algunas pruebas, aunque fuese con una publicidad prácticamente nula. A pesar de poner la entrada a 20 €, no disponía de ningún programa de mano, ni un triste papel fotocopiado con cuatro datos básicos de lo que se presentaba. Prometía ofrecer tres representaciones, aunque las dos siguientes no tenían fecha ni la tuvieron nunca. 
El actor ofreció entre cada fragmento unas explicaciones muy bien trabajadas a fin de contextualizar los versos del siglo XIV, en la traducción de Josep M. de Sagarra. No siempre resultan fáciles de entender a la primera, por más que la Divina Comedia se parezca poderosamente a las modernas superproducciones de ficción del tipo de El señor de los anillos y sus derivaciones continuas. 
Ahora la última traducción del profesor José María Micó salda un poco la deuda de Barcelona con la inmensa Comedia dantesca.

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