17 jun. 2019

Defensa de la tramontana y añoranza de la tramontaneta

Un viento es, por definición, algo etéreo, inasible, vaporoso, sin embargo las definiciones a veces se equivocan. La tramontana es un viento local tremendamente sólido, corpóreo, presente, cargado de consecuencias prácticas en la atmosfera del día. Dedicar todo un trabajo a hablar materialmente de un viento, como hice en 2015 en mi libro Elogi i refutació de la tramuntana (Colección Josep Pla, Diputación de Girona) requiere que el tema proporcione suficiente rendimiento documental e interpretativo, no solo ganas de hablar. En realidad era mi segundo libro monotemático, después del que le dedicamos a cuatro manos el biólogo figuerense Josep M. Dacosta y yo en la colección Quaderns de la Revista de Girona en 1995,
bajo el título La tramuntana.
La leyenda alrededor de la furia de la tramontana se ha visto muy hinchada, le han adjudicado envestidas, excesos, histerismos e iniquidades muy cargadas de tintas. Aceptarlo sería como estigmatitzar la lluvia porque algunas veces y en algunos lugares provoca inundaciones o repudiar el sol porque puede llegar a causar sequías.
Al catastrofismo del alma humana le complace pensar que la tramontana es un fenómeno de crónica negra, truculento, energuménico, sensacionalista, atormentado. Pero eso no es cierto. La inmensa mayoría de los días en que este viento se hace presente no tiene nada de extremo. Considerar a la tramontana en su justa dimensión como un hecho atmosférico benefactor por muchos motivos debe parecer anodino, sin mordiente, normal y por lo tanto intrascendente.
La nobleza de la tramontana requiere ser mirada con un mínimo de juicio, de amor por la verdad y la coexistencia pacífica entre la pluralidad de gustos. La tramontana más frecuente es en realidad la tramontaneta. Carles Fages de Climent lo retrata perfectamente en su “Oda petita a la tramuntaneta”:

També es mereix l’honor d’una odaleta
el vent agut, subtil i delicat
que arrissa l’ordi, fa la clenxa al blat,
cull un clavell o un pensament morat
i, per fer llavi, toca la trompeta.
El millor vent és la tramuntaneta.


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