28 ago. 2019

El vino de la ermita a mil euros la botella y su consolación

Uno de los nuevos vinos míticos del Priorat es el llamado Ermita. Lleva el nombre de la ermita de Virgen de Consolación, situada en una loma del termino de Gratallops rodeada por las viñas viejas que lo producen, al pie de los riscos del macizo del Montsant. La añada Ermita 2013 alcanzó los 100 puntos del ranking mundial Parker y la botella se disparó de precio a 1.900€, aunque por lo general se sitúa “solo” entre 800 y 1.000€, casi todas vendidas en el extranjero. Ignoro si se me pondría bien en el estómago beber una botella de vino de ese precio, imagino que sí, pero de momento practico un  placer equivalente y comprobado. De vez en cuando acudo a contemplar y acariciar las viñas viejas más caras del país en el camino a la ermita
de Consolación. Es un observatorio del protagonismo de la pizarra, el suelo esquistoso que da carácter a estos vinos. Las vieja cepas tienen la elegancia de quienes aman la vida como una batalla física y anímica a la vez, cada uno es fruto de lo que vive y lo que sueña.
Las cepas de pie alto elevan los sarmientos a lo largo de una cruz de madera de dos brazos para poderlos emparrar a dos y tres hilos. Son propiedad de Álvaro Palacios, uno de aquellos jóvenes apasionados que en 1988 abandonaron la tradición familiar en la Rioja para lanzar de cero su propia aventura en el Priorat, secundado por René Barbier (otro hijo del sector con ganas de independizarse), el tarraconense Carles Pastrana y el enólogo local Josep Lluís Pérez. Recuperaron viñas viejas, pero también introdujeron variedades francesas (ahora están volviendo a la garnacha y la cariñena autóctonas)
La Virgen de Consolación se venera en todo el país y es el patronímico de las Consuelos. El concepto de consolación se asocia hoy a no sé qué artefactos consoladores. En cambio yo guardo el glorioso recuerdo de haberme consolado muy bien en el hospedaje de la ermita de la Virgen de Consolación  de Collioure. En París me acojo a veces a la calma de la capilla neobarroca de Notre-Dame de Consolation, cerca del puente del Alma, abierta todo el día y con oferta de conciertos.
Consolación es el título de tratados filosóficos de Séneca, Cicerón, Plutarco y Boecio, así como un género de oratoria grecolatina destinado a confortar a los familiares en los funerales. También es un género musical, en el que despuntan les “Consolaciones” de Franz Liszt para piano. La número 3 constituye una pequeña joya, igual que la ermita de Gratallops o la de Collioure que llevan este nombre. Al final, quien no se consuela es porque no quiere.

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