4 sept. 2019

El bilingüismo es una tragedia, dijo Josep Pla al practicarlo por fuerza

El próximo sábado se abre a Barcelona una jornada académica sobre el bilingüismo convocada por Sociedad Civil Catalana, es decir por los adversarios del bilingüismo. Una parte muy amplia de la derecha, en particular Ciudadanos, se ha alimentado grasamente del supuesto “conflicto lingüístico” en Catalunya, que ahora denominan de forma más moderada “convivencia lingüística” aduciendo que el castellano se encuentra discriminado o se siente discriminado. El argumento es falso de entrada y de salida, pero reporta muchos votos. Constituye un vigoroso caballo de batalla trucado. La lengua natural de Catalunya se vio minorizada, arrinconada y menospreciada durante larguísimos años. Era la lengua de la calle y de la cultura de los catalanes,
no de la escuela ni de la administración. El cambio de régimen, la democratización, supuso de la forma más lógica su promoción en la escuela y la esfera pública. Pretender que eso ha significado un arrinconamiento del castellano es pura fantasía, manipulación de la realidad y electoralismo de baja estofa.
Uno de los principales motivos por los que Catalunya existe como pueblo es por haber mantenido vivo el uso de su lengua, incluso en las circunstancias más adversas. El uso normal, público y desacomplejado del catalán es un derecho básico. La realidad de las últimas décadas muestra que la convivencia con el castellano no ha supuesto ningún problema, salvo en lo que respecta a la defensa continua que se ha tenido que ejercer para hacer respetar el catalán.
En un artículo de 1957, Josep Pla replicó a quienes alababan su bilingüismo (no tenía más remedio que practicarlo en la prensa de entonces) y afirmó: “El bilingüismo es una tragedia. El bilingüismo es una tragedia indescriptible, ante la cual yo postulo la necesidad --la necesidad absoluta—de que la gente (quien sea) escriba de acuerdo con sus necesidades de grupo, de clan, de tribu, de nación, de Estado, de lo que sea. Creer que se puede sortear esta exigencia con habilidades --lo que el señor Badosa llama peripecias-- es un error y, probablemente, es el camino más directo para perder la vida. Que todo el mundo escriba en la lengua que Dios le ha dado --en mi caso el catalán, cosa imposible en estos días--, que ya es bastante difícil, arduo, escribir".
Lo escribió en castellano en el semanario Destino. El artículo se vertió posteriormente al catalán en el volumen 36 de la Obra Completa, titulado Per passar l’estona, página 178. De vez en cuando deben releerse los clásicos y volver a insistir en la evidencia. Este blog, por cierto, se publica en ambas lenguas desde el primer día, libremente.

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