A la muerte de Franco hubo entre nosotros un consenso social a favor de ser europeos. Se vio recompensado con 100.000 millones de euros contantes y sonantes de fondos europeos, llegados a España como el maná entre 1986 y 2010. Ahora los fondos europeos de cohesión van a nuevos países miembros más necesitados y lo que nos llega de Bruselas es una draconiana y equivocada política de austeridad, impuesta por Alemania como país hegemónico y beneficiario. La Unión Europea ya no es a nuestros ojos la avanzadilla de la democracia comunitaria, sino la autoritaria madrastra con las facciones y los
