En 1978 trabajaba de
corresponsal en Barcelona del diario perpiñanés L’Independant. Sugerí al
colega René Grandó la posibilidad de preparar en común un reportaje
de restrospectiva histórica sobre el 40 aniversario que se aproximaba del éxodo republicano español, un hecho que marcó de lleno a esta comarca
fronteriza. Me sorprendió que incorporase al equipo de trtabajo al cronista
cultural del diario, Jaume o Jacques Queralt. La tarea que llevamos a cabo los tres, después también publicada en libro, me permetió
descubrir que Queralt era otro hijo de aquel
