Acaba de entrar en vigor en Berlín la ley que regula el aumento máximo del alquiler de pisos, aprobada por el ayuntamiento tripartito de izquierdas y recurrida ante el Tribunal Constitucional por el gobierno conservador de Angela Merkel con la excusa de que se trata de una competencia federal y no municipal. Aquí permanece en el limbo la competencia legislativa del gobierno central en la materia, mientras todos reconocen que el precio de la vivienda se ha convertido en el principal problema que precariza más aun el futuro de la juventud mileurista y expulsa a las clases trabajadoras de la ciudad. Se han diagnosticado cincuenta mil formas de
