La falocracia no está bien vista en el discurso ideológico actualmente dominante, aunque no siempre fue así. La muralla romana de Empúries presenta, esculpidos sobre sus sillares, dos grandes falos de aquella época. Los arqueólogos pasan de puntillas por su lado, apenas los miran de reojo. El primero (foto adjunta) se halla a la derecha de la entrada central de la muralla. Mide 35 cm, de un dinamismo muscular esculpido en visión frontal. El otro, cerca de la entrada sur-occidental, casi le duplica en proporciones, aunque la forma es menos definida. Los expertos lo consideran una tradición itálica sin mayor importancia. Cuando el arqueólogo Martín Almagro documentó las excavaciones de posguerra en la muralla romana, apuntó en 1945: “Este detalle, como el tipo de paramento y estructura de los muros, e incluso ciertos falos apotropaicos toscos que se esculpieron en los sillares de la parte inferior de la muralla, uno de ellos al lado mismo de la puerta principal, nos denuncian una