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29 may 2014

El macizo del Canigó visto como reactivo de las fuentes del deseo

El pico del Canigó posee unos atributos de altitud moderados. No alcanza la condición de un “tres mil”, ni siquiera los 2.900 metros del Carlit, el Puigmal, el Comapedrosa, el Puigpedrós... Su grandeza no se basa en las cifras, sino en la percepción visual de un macizo que se levanta solitario entre los dos grandes llanos del Ampurdán y el Rosellón, a proximidad del Mediterráneo y de las rutas de comunicación que lo flanquean. Uno de los principales observatorios de esa atracción es, actualmente, la autopista que sigue el mismo trazado que la Vía Heráclea y la Vía Augusta. La comparecencia del macizo alegra la visión del paisaje desde la altura de Maçanet de la Selva, al azar de las curvas de la ruta y la meteorología del día. En verano los colores grises,