El Museo de Arte de Perpiñán inauguró ayer con gran aparato oficial su renovación, para compensar los largos años languidecientes del establecimiento. Lo hace con una exposición temporal dedicada a las visitas de Picasso a Perpiñán, de 1953 a 1955, siempre alojado en el céntrico palacete de sus amigos Paule et Jacques de Lazerme en la calle del Ángel nro. 16. A partir de 1979 la casa se convirtió en museo municipal Jacint Rigau, con el nombre del pintor que nació entre sus paredes en 1659. Una vez trasladado a París, optó por llamarse Hyacinthe Rigaud al convertirse en retratista de la corte de Luís XIV y Luís XV. En la época de las tres visitas de Picasso, en la planta baja tenia tienda abierta el fotógrafo Raymond Fabre, quien pudo retratarlo con detenimiento, tanto en el estudio como por las calles. Su foto de estudio de Picasso con barretina, tomada en Perpiñán en 1954, fue subastada por 24.000€ en mayo de 2016 en la galería vienesa Westlicht. Picasso, residente en París, ya había veraneado en la villa vecina de Ceret de
