Los elefantes del ejército cartaginés de Aníbal en ruta contra Roma a través del Mediterráneo ibérico son la imagen de impacto de una guerra de proporciones insólitas que determinó por completo el futuro histórico de toda la región. Tal vez sean la anécdota, pero reflejan hasta hoy la magnitud de un despliegue nunca visto. La ciudad de Cartago se había convertido en auténtico imperio, tras ser fundada 700 años antes por comerciantes fenicios en el litoral del actual Túnez. Los cartagineses empezaron a ocupar militarmente el sur de la península Ibérica el año 237 aC a partir del viejo puerto fenicio de Gadir (Cádiz), para compensar la pérdida de Sicilia a raíz de la primera guerra púnica. El tratado entre Roma y Cartago del año 226 aC cedía a los cartagineses toda la costa mediterránea ibérica hasta el Ebro. Aníbal rompió el pacto el año 218 aC, atravesó el Ebro y emprendió la marcha contra Roma
