Durante años seguidos me fascinó el rutilante escaparate de la tienda Casa América, especializada en artículos musicales en la Avenida de Mayo nro. 959 de Buenos Aires, hoy desaparecida. Exhibía bandoneones de ocasión a la venta que me guiñaban el ojo con sus incrustaciones nacaradas. Un día entré para hacer la compra más loca de mi vida, en una época en que aquel establecimiento debía vender un bandoneón al contado y en dólares cada dos o tres años. Añadí la funda de viaje del instrumento y el Método para bandoneón, de Pedro Maffia, editado por el sello Ricordi. Aquel bandoneón me ha acompañado desde entonces. Ayer, 25 años después, lo doné a Guillermo Carrizo, músico y luthier argentino residente en