Hoy es luna llena, espectáculo gratuito (si les nubes lo permiten) con aforo ilimitado. En esta ocasión la llaman superluna porque parece más grande y brillante, dado que su órbita elíptica se halla en el perigeo o punto más próximo a la Tierra. La diferencia puede ser más o menos apreciable, aunque cualquier luna llena mensual es capaz convertirse en superluna en función de múltiples circunstancias: la visibilidad, el punto de observación, el grado de interés particular que cada cual le ponga aquella noche. Contemplar el cielo las noches de luna me despierta la vieja inclinación a buscar un orden en la alineación de los astros, la
