Algunas mentalidades tienden al fundamentalismo con permanente facilidad, incluso en materia de fauna y flora. Ahora le ha tocado a la pequeña cotorra, señalada por la espada flamígera del Comisionado de Ecología del Ayuntamiento de Barcelona. En el lenguaje funcionarial de hoy, dice a propósito de esas aves: “Debemos trabajar de forma preventiva y ética para que su presencia sea compatible con la biodiversidad urbana, la seguridad en la vía pública, evitando que especies invasoras prosperen en perjuicio de las autóctonas”. Es cierto que la llamada Myopsitta
