Ayer dedicamos una de las excursiones matinales sabatinas que nos gustan montar con Josep M. Dacosta a recorrer los Clots de Sant Julià, provistos con la capacidad de fascinación que solemos ponerle a nuestros paseos, un punto de candidez que alimentamos como un botín particular, una filosofía moral. En el centro del llano del Baix Empordà, entre los municipios de Vulpellac y Canapost, se alza el cerro boscoso de encinas y pinares del Puig de Sant Julià. Destaca por el conjunto de cavidades de notables dimensiones, algunas de más de 30 m de diámetro y 10 m de profundidad, de la cantera pre-romana que quizá sirvió en la Antigüedad para construir Ullastret y
