La Fundación Juan Negrín ha abierto esta semana en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad natal del último jefe de gobierno de la II República, una exposición con los mapas que utilizó el ejército republicano en la batalla del Ebro y otros documentos, en algunos casos inéditos. Lo que llama más la atención es que el actual presidente de la fundación declare con motivo de la inauguración que reciben continuas solicitudes de familiares de las víctimas para saber si entre sus fondos figura el nombre y el lugar de la muerte de las personas todavía ilocalizadas. La última herida escandalosamente abierta de la Guerra Civil es el escaso esfuerzo de las actuales instituciones democráticas con respecto a los
