Ayer jueves me apresuré a ver en el Teatre Lliure la primera representación en Barcelona de la trilogía de tragedias griegas Edipo rey, Medea y Antígona, presentadas (solo durante tres días) por el Teatro de la Ciudad madrileño. Me tocó la Medea protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón, en una adaptación teatral del director Andrés Lima de la obra seca y dura de Séneca a partir de la clásica de Eurípides. No es fácil versionar el genio y la grandeza de la tragedia grega ni dirigir una Medea, por más que la protagonista ponga toda su energía en escena de forma generosa. El resultado en
