Durante la sobremesa de la comida de amigos ayer sábado en casa, la bandoneonista alemana Almut Wellmann tuvo la gentileza de sacar el bandoneón de la funda y tocar para los comensales que estábamos las piezas de Johann Sebastian Bach grabadas en su disco del 2010 Bach y tango: el Preludio BWV 926, el Minueto BWV Anh. 114 y las Invenciones y sinfonías BWV 772. Las paredes de casa escuchan a Bach con cierta frecuencia, pero no interpretado en vivo al bandoneón, que suena como un órgano. Al ser inventado en Alemania no dejaba de ser un órgano portátil para celebraciones religiosas o bailes civiles que no pudiesen disponer de otro instrumento de mayores dimensiones. Su posterior desaparición de la circulación