La señorita Marie-Louise Murphy, retratada en este cuadro del pintor François Boucher que cuelga en el museo del Louvre, es una vieja conocida a quien he dedicado algunas indagaciones. A pesar de no ser ninguna obra maestra del desnudo ni del retrato, el cuadro destaca por la franqueza de la utilidad erótica con que fue pintado, concebido como imagen frontal (por así decir) del encanto de la muchacha que la corte de Luis XV de Francia deseaba convertir en una de las amantes encargadas de entretener al rey. Existen dos versiones pintadas por el propio François Boucher en 1751 y 1752, en idéntica postura de la modelo sdraiata bocconi, como dirían en italiano. En la primera, Marie-Louise Murphy tenía 16 años y Luis XV había