La compañía Singapore Airlines acaba de anunciar que su vuelo de Barcelona a Singapur, que cubre hace diez años con aparatos Boeing 777, será el primero en utilizar en el aeropuerto barcelonés los modernos Airbus A350. Es un reflejo de la imagen de modernidad que desea ofrecer la pequeña ciudad-estado insular surasiática, capaz de convertirse en gigante económico y territorio literario de los últimos escritores del imperio británico evaporado. La evaporación, precisamente, juega un protagonismo palpable con solo llegar a su flamante aeropuerto. La humedad absoluta, el denso bochorno tropical, libra un combate cuerpo a cuerpo con el desatado aire acondicionado que impera en todos los recintos de un país en que la franja más baja del termostato se asocia con mucha decisión
