Los primeros que retornaron Empúries a la superficie no fueron los arqueólogos, como podría pensarse, sino los ingenieros de montes del Servicio Hidrológico Forestal del Estado, científicos de la nueva era de la técnica dotados con responsabilidades prácticas y obligados a resultados funcionales. A partir de 1896 los ingenieros forestales protagonizaron en menos de dos décadas una rápida tarea de lucha contra las dunas móviles de Sant Pere Pescador, Empúries, Torroella de Montgrí, Pals y Begur, que amenazaban con invadir en su progresión hacia el interior más caminos, viñedos, tierras fértiles de cultivo y núcleos habitados. Aquel
