Al salir de casa de mañanita suele aparecerme una tímida lágrima en la comisura de los ojos. La película lacrimal se irrita al contacto repentino con el fresco del exterior y reacciona. Me molesta, siempre debo andar con kleenex en el bolsillo. Me da media vergüenza que me vean lagrimear y me tomen por un llorón. He visitado al oculista. No le ha dado importancia ni remedio. Me ha informado que en oftalmología el fenómeno se denomina epífora y que, entre los varios canales excretores de los humanos, el lacrimal es un misterioso y delicado sistema hidráulico. La glándula lacrimal mantiene la producción interna constante, desborda ocasionalmente al exterior por una reacción refleja atmosférica, de dolor, lumínica o emocional. Esta hipersecreción supera la capacidad de drenaje de las fosas nasales y rueda por la mejilla en forma de lágrima
