No soy un experto en cultivo de viñas, mi única especialidad es mirarlas y remirarlas con un infinito amor, vaya donde vaya. Para mi encarnan uno de los milagros más antiguos de la biología en general y del ingenio humano en particular. Siempre pienso que mientras haya viña hay esperanza. Me comentan estos días por teléfono que las cepas ya han brotado, de forma bastante avanzada por el invierno cálido que hemos tenido. Algunos sarmientos podados en invierno exudan ahora, durante los momentos previos al rebrote, una gota de savia en la superficie neta del corte. Se denomina el lloro de la viña. Cuando veía en esta época
