Los amantes del bolero somos unos infelices no porque hablen generalmente de amores contrariados (a eso ya nos acostumbramos), sino porque la mayoría de las veces son interpretados sin talento por cantantes que piensan que se trata de un género fácil, las baladas románticas de siempre que tan solo necesitan una dosis doble de azúcar de melaza para que los oyentes pongan los ojos en blanco y se abracen tiernamente. ¡Cuánta ignorancia! En realidad la canción romántica es uno de los géneros más arriesgados, una prueba de fuego del talento poético, musical e interpretativo. Pocos cantantes la han superado con personalidad, de modo que el bolero se ha visto manoseado hasta la caricatura. Si los amantes del bolero no lo dejamos correr definitivamente ni lo damos por muerto en su versión creativa (la única que interesa) es porque aun podemos aferrarnos como as un clavo ardiendo a la existencia de una prueba indiscutible y eminente de creatividad en la
