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8 dic 2015

Ayer paladeé de nuevo el placer prohibido: un plato de tordos

Algunas de las cosas más básicas de la comida natural se encuentran prohibidas de forma absurda, intermitente y vaga por la autoridad gubernativa, por ejemplo servir tordos en los restaurantes, pese a tratarse de uno de los platos más típicos y refinados del primer frío del mes de diciembre, una de las virtudes compensatorias más sabrosas del invierno. La fritura o sartén de tordos es un plato tradicional muy apreciado por quienes gustan apurar los huesos. Con la llegada del frío aparecen los tordos, los deliciosos pajaritos que viven de picotear las aceitunas maduras en la copa de los olivos a punto de cosechar. Desde que el mundo es mundo el hombre caza y come tordos, que es el más humilde y a la vez aristocrático pájaro de plato, con permiso de la superior becada (en tamaño y finura), ahora también prohibida en los restaurantes.  La caza de tordos y becadas está autorizada, pero no servirlos en los restaurantes. La normativa suele infringirse con socarronería, anunciándolos en la carta con falsos nombres como codornices o incluso