25 ago. 2016

La decepción de Léo Ferré en el Palau de la Música, “avec le temps”

Ayer se cumplió el centenario del nacimiento de Léo Ferré, uno de los miembros de la santísima trinidad de la chanson, con Brassens y Brel. Practicó un anarquismo más errático y fue muy atacado en sus contradicciones. Los grandes éxitos de Ferré no serían tan abundantes como los de los otros dos colegas, aunque nadie le superó en aciertos deslumbrantes. Por ejemplo la letra y la música de la canción Avec le temps, punto culminante de la poesía cantada. Se distinguió por el apoyo a los anarquistas españoles exiliados, con temas muy aplaudidos por el ambiente de la época como Les anarchistes y Franco la Muerte. Obviamente Léo Ferré no podía cantar en la España franquista. Por eso su concierto en el Palau de la Música barcelonés de
setiembre de 1980, cinco años después de la muerte del dictador, constituyó un acontecimiento.
Entonces yo trabajaba de corresponsal en Barcelona del diario perpiñanés L’Indépendant y me encargaron la crónica. El recital fue decepcionante, de modo que escribí en la edición del 28 de setiembre de aquel año, con una mezcla de frustración y culto que sigo suscribiendo: “No queríamos envejecer sin escucharte cantar Franco la Muerte en Barcelona. Era como una cita póstuma, por así decir. Nosotros no fallamos. Arrancaste con Y’en a marre, acompañado por la horrible música en conserva de tu play-back prefabricado. Aun faltaban 32 canciones más antes de poder decir, finalmente, contigo:

Avec le temps... Avec les temps, va, tout s’en va,
même les plus chouettes souvenirs, t’a une de ces gueules...
A la galerie je farfouille dans les rayons de la mort,
Le samedi soir quand la tendresse s’en va toute seule...
Avec le temps, va, tout s’en va...


Mi crónica del concierto de Ferré en Barcelona seguía diciendo: “Tienes 64 años, de acuerdo. Pero eso no es motivo. Ya no eres el Jolie môme, nosotros tampoco. No está mal que reservases la segunda interpretación de la velada a Les anarchistes. En España no han sido ni mucho menos de los últimos. Pero habíamos venido a reencontrar el puño y la caricia que nos enseñaste. Ni uno ni otra, Ferré, se pueden dar sin entusiasmo, bajo pena de convertirlos en pura rutina. ¿No era ese tu magisterio? ¿Y pues? 
Te agradecemos pese a todo que intentases levantar la velada con seis bises de propina fácilmente concedida. No te preocupes. No te vamos a reprochar haber cobrado 2,3 millones de pesetas por tres galas. La etiqueta de “anarquista de lujo” la guardamos hace tiempo en el desván de la banalidad. 
Eran las 23h15 cuando arrancaste el último bis del concierto y nos dimos el lujo: “L’heure n’est plus au flamenco... Franco la Muerte”. Lo logramos, en 1980, en Barcelona. Finalmente. ¿Pero se trataba solamente de eso? No te preocupes, Ferré. Aun acudiríamos de nuevo a escucharte, va. No nos viene de una. Ni que fuese solamente para oírte convenir:

Avec le temps... Avec le temps, va, tout s’en va.
Et l’on se sent blanchi comme un cheval fourbu.
Et l’on se sent glacé dans un lit de hasard.
Et l’on se sent tout seul peut-être mais peinard.
Et l’on se sent floué par les années perdues.
Alors, vraiment, avec le temps on n’aime plus...


1 comentarios:

  1. Me ha emocionado tu artículo. Es como si lo hubiera escrito mi hermano mayor. En 1980 yo tenía la sensación de que había nacido demasiado tarde y además no tenía dinero para ir al Palau.

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