20 dic. 2016

El estadio de Maracanã pierde la curva más atractiva: pena de cárcel

El ex gobernador de Rio de Janeiro acaba de ser encarcelado, acusado de meterse en el bolsillo el 5% del del astronómico coste de modernización del estadio de Maracanã para el Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos del pasado verano. La “modernización” del mítico estadio no solo se vio acompañada por la corrupción de algunos responsables. También desvirtuó un auténtico templo de la arquitectura, del fútbol y las “torcidas” de hinchas capaces de poner el ritmo más genial a sus entusiasmos. Los hinchas brasileños gritan, cantan, se exaltan y se pelean como en todas partes, pero por encima de todo bailan. Las obras de Maracanã
conservaron la fachada, declarada monumento protegido, pero las nuevas gradas alteraron la gigantesca elipse interna de 300 metros de longitud que dibujaban las antiguas con una elegancia, exenta de pilastras aparentes. El fenómeno de la elipse arquitectónica en erupción humana ritmada no volverá nunca másde la misma forma.
El estadio fue construido para la Copa del Mundo de 1950 y se inauguró con un acontecimiento todavía recordado como “el maracanazo”, la victoria de Uruguay contra Brasilen el partido de la final. Es decir la victoria del “paisito” contra “o mais grande do mundo”. Entonces entraban 200.000 personas, hoy reducidas oficialmente a 80.000 asientos. Maracanã sigue siendo el segundo monumento carioca más visitado, tras el mirador del Pão d'Açucar. 
Río de Janeiro dispone de cuatro equipos de fútbol de primera división: Flamengo, Fluminense, Vasco de Gama y Botafogo. Cada uno posee su propio terreno de juego, pero disputan algunos partidos en este estadio municipal. Aquí se celebran los derbis más señalados, como el clásico local Fla-Flu (Flamengo vs. Fluminense) o los partidos de la selección nacional, la única que ha participado en todas las ediciones del campeonato del mundo desde que se creó la competición en 1930 y la única que lo ha ganado cinco veces.
Maracanã simboliza todo eso y más. La selección brasileña de futbol vive actualmente horas bajas en Maracanã, pero me duele más que las viva la elegantísima elipse de sus viejas gradas en el país de las curvas más atractivas. Juraría que al ex gobernador lo han encarcelado también por eso.

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