9 oct. 2019

Dos huevos fritos con trufa en la casa natal de Cesare Pavese

En la planta bala de la casa natal de Cesare Pavese en Santo Stefano Belbo, a 70 km de Turín, operaba la Osteria dal Gal Vestí. La posada disponóa de un comedor interior y también una deliciosa terraza, un pergolato all’aperto para comidas y cenas veraniegas, a la sombra del busto con peana dedicado al escritor en el jardín de entrada (foto adjunta). El establecimiento toma el nombre del apodo que daban al escritor en langarolo (derivado local de la lengua piamontesa), con la irónica expresión de gallo vestido, cuando llegaba trajeado y planchado de Turín para sus estancias en la localidad de origen. Nació el 9 de septiembre de 1908 en esta casa que la familia, residente en Turín, vendió al cabo de pocos años, a la muerte prematura del padre.
Cesare Pavese conservó raíces y amistades en el lugar de veraneo de su infancia y adolescencia, al que regresó periódicamente y convirtió en escenario de varios relatos.
De las colinas que abrazan el lugar, la de La Gaminella (“una collina come un pianeta”, dijo) es el escenario de La luna y las hogueras, el libro en que confronta la cultura urbana y la rural. En sus páginas Pavese escribió la sentencia: “Se debe tener un pueblo, ni que sea para marcharse. Un pueblo significa no estar solos, saber que en su gente, sus plantas y su tierra hay algo tuyo que te espera incluso cuando no estás”.
En la mesa de la Osteria del Gal Vestí se rendía tributo a la trufa blanca de la comarca, cotizada y cobrada por gramos, como las sustancias más alucinógenas. Los Uova al tegamino, dos huevos fritos coronados con unos copos de trufa blanca en la Osteria del Gal Vestí, también contienen el paisaje del escritor, el amor y el desconsuelo, la gloria y la humildad, la vida y la muerte de un hecho y un instante esplendorosos, un raro equilibrio momentáneo entre la electricidad del deseo y su satisfacción, como un sueño inmediatamente echado de menos.

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