6 nov. 2019

Los demás muros de Berlín que aun no han caído

Nos enviaron a Berlín por un reportaje en septiembre de 1989. El colega Xavier Miserachs me tomó esta foto ante del muro que caería dos meses más tarde, tal como Alemania celebra desde entonces con día festivo cada 9 de noviembre, el próximo sábado se cumplen treinta años. Antes de la construcción del muro en 1961, dos millones y medio de alemanes habían marchado del Este comunista al Oeste capitalista, como se encargaba de subrayar aquí el eco ideológico de la Guerra Fría entablada entre las dos superpotencias mundiales. La perestroika o obertura de Mijaíl Gorbachov en la URSS dejó de lado algunas cuestiones ideológicas, lo que
puso de inmediato en evidencia el atraso y la falta de libertades en Alemania del Este, que los súbditos soportaban cada vez peor.
La marcha del 9 de octubre de 1991 de 70.000 persones en la ciudad este-alemana de Leipzig al grito de “Wir sind das Volk!” (Nosotros somos el pueblo) fue el preludio del 9 de noviembre a Berlín, la caída del muro por la presión de la gente. La rápida reunificación de ambas Alemanias las convirtió en el país más poblado de Europa occidental, hoy líder hegemónico en muchas cuestiones de una Unión Europea que pasó entonces de doce a veintiocho miembros.
La canciller Angela Merkel procede de la antigua Alemania del Este, pero después de treinta años los länder del este siguen acumulando desigualdades. El muro dejó de ser físico, se mantiene como divisoria económica y social sin necesidad de barreras de cemento ni alambradas.
Las fronteras pueden ser de muchas clases. Suprimir sus controles más aparatosos sobre el terreno no garantiza por sí solo que hayan desaparecido. Las desigualdades sociales también son un muro de lo más real entre ciudadanos, en Alemania y en todas partes. Desde la caída del muro de Berlín, los países de la Unión Europa han levantado más de mil kilómetros de otros muros para frenar la llegada de migrantes.

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