15 nov. 2019

Solo la desidia condena Venecia a su tumba de agua

Italia no solo es uno de los países punteros en belleza artística, también lo es en desidia de la administración pública ante tal patrimonio. La excepcional acqua alta que acaba de inundar una vez más la ciudad de Venecia ha puesto de relieve de la forma más escandalosa que el proyecto de grandes compuertas para detener la marea, bautizado con el nombre de MOSE (Moisés en italiano), está aprobado desde 1988 y pendiente de entrar en servicio desde entonces. El moderno proyecto de ingeniería hidráulica llenó muchas bocas, pero sigue ausente de las tres bocas de entrada del mar que debía regular en la laguna veneciana. Las obras arrancaron en 2004, estaba oficialmente previsto que culminaran en 2012. ¡Santa inocencia! Los
incontables gobiernos que se han sucedido en Roma no han terminado nada.
Desde antes del proyecte MOSE, ya se lanzaron repetidas campañas internacionales para salvar Venecia. El veterano periodista Indro Montanelli lo dijo desde el primer momento: el único proyecto eficaz sería declararla extraterritorial, fuera de la indolencia de la gestión pública italiana.
Algunos espíritus sombríos quisieran creer que la decadencia representa el carácter sublimado de Venecia. Eso no es cierto. Venecia ha debido luchar a lo largo de la historia contra múltiples invasores, incluida el acqua alta. Su victoria moderna ha consistido en extirpar de la retina de veinte millones de visitantes anuales les imágenes de pacotilla sobre la supuesta condición de ciudad agónica, sumergida algo más cada día en su tumba de agua. Lo que no dicen es que las soluciones se encuentran perfectamente estudiadas, proyectadas, aprobadas y pendientes de aplicar.

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